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Noche de recuerdos y rosas blancas en los Castillos en el Miércoles Santo de Santa Eulalia

Crónica del Miércoles Santo 2026. Nazareno.

Redacción: Paco Vadillo Solís.

Fotografías y Vídeos: José Luis Moreno Palmerín y Marco A. Sánchez Nova.

Cuánto simbolismo y emoción imposible de contener en esta noche de Miércoles Santo. Tú, la rosa roja, rodeada de blancas que explosionaban en cada chicotá. En cada movimiento de tu palio.

En el imponente palio de Nuestra Señora del Mayor Dolor nacía, de su frontal de paso, una rosa roja, solitaria, que presidía el exorno que envolvía a la titular de los Castillos en un aura introspectiva.

La única rosa roja de todo el palio. Rodeada de rosas blancas que engalanaban, aún más, el portentoso palio del Mayor Dolor. Y en ella, el latir de una hermandad que compartía algo histórico con toda la ciudad. Salir de su Basílica pegado a la patrona de todos y todas las emeritenses.

Qué noche Antonio. La viste. Estabas allí presente entre tus hermanos y hermanas. Procesionabas junto a tu virgen. Esa rosa roja eras tú, más presente que nunca en los corazones de quien te llevan en volandas cada Miércoles Santo.

Cuánto simbolismo y emoción imposible de contener en esta noche de Miércoles Santo. Tú, la rosa roja, rodeada de blancas que explosionaban en cada chicotá. En cada movimiento de tu palio. Tu cofradía te tiene muy presente. Y ayer te recordaron con el amor que supiste compartir con todas y todos. En la flor roja, en cada corazón, en cada costalero y costalera, en cada hermano.

Y esa vuelta de trescientos sesenta grados frente a tu Hornito fue la manera de volver a sentirte y decirnos a todos: Hasta siempre. Momento inolvidable que nos regaló Diego y Francisco David y que tu cuadrilla supo hacerlo con la exquisitez y elegancia que siempre has llevado a gala. Hoy todos tenemos esa rosa roja en nuestro corazón.

Un Miércoles Santo para recordar, no sólo por el estreno de la nueva salida por el atrio junto al Hornito, sino porque los últimos años las inclemencias meteorológicas impidieron realizar la estación de penitencia.

Una hermandad de mujeres. Su Hermana Mayor, Lali Velázquez, es la punta de lanza de una cofradía que lleva a gala la participación activa de la mujer en el devenir de la misma. No en vano, el paso del Santísimo Cristo de los Remedios fue pionero en contar con mujeres costaleras.

Y ayer se hizo más evidente si cabe. Doce costaleras bajo el paso del Mayor Dolor, y casi la mitad de la cuadrilla de portadores y portadoras del Nazareno eran  mujeres. Mujeres y Hombres en comunión en una cofradía que vuelve, poco a poco, a recuperar el espacio perdido en los últimos lustros y atrapa a las y los emeritenses en su procesionar por cada rincón de la ciudad.

Miles de personas acompañaban a los sagrados titulares en cada momento único, su Encuentro en la Puerta de la Villa, su devenir por el Templo de Diana, frente a la coral en Santa María, su regreso en silencio a su Basílica…Tantos latidos juntos que te dejan sin palabras. Mérida nunca deja solo a Los Castillos.

Miércoles Santo de tradición, de empuje, de recuerdos. Muchos recuerdos. Y un Nazareno que avanza imponente por las calles de Mérida, dejando los corazones helados. Permitiendo al emeritense rezarle a escasos metros. Nazareno que representa la identidad de nuestro pueblo y que sigue golpeando nuestra conciencia a su paso.