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La antesala perfecta para la Semana Santa de Mérida

Mérida despierta distinta. Hay algo en el aire que no se ve, pero se siente. Es la antesala del Domingo de Ramos, ese momento en el que la ciudad contiene la respiración mientras sus hermandades ultiman cada detalle. Desde primeras horas del día, las casas de hermandad son un ir y venir constante, túnicas que se revisan, pasos que se adornan, flores que comienzan a realizar la grandeza de las imágenes… todo avanza contrarreloj, con la ilusión como motor.

La tarde abre el telón de este Sábado de Pasión con la procesión infantil de la Escuela Cofrade “Pablo Barroso Sánchez” de la Cofradía Infantil, que bordea la Concatedral de Santa María dejando estampas de ternura y futuro. A los sones de la Banda de Cornetas y Tambores de la OJE de Mérida, los más pequeños hacen suyo el mensaje cofrade, portando con orgullo sus dos pasos y demostrando que la Semana Santa de Mérida tiene garantizado su relevo generacional.

Cuando el eco de esta procesión comienza a desvanecerse, la actividad continúa sin pausa. La Sacramental y Penitencial Hermandad de la Sagrada Cena celebra la ofrenda floral a Nuestra Señora del Patrocinio. Las flores, cuidadosamente depositadas, no son solo adorno, son promesa, son oración hecha color, son el preludio del paso de palio que, mañana, recorrerá las calles en el ansiado Domingo de Ramos. Se respira emoción contenida, nervios que afloran en cada mirada, en cada gesto.

Y mientras la ciudad late en distintos puntos, en el recogimiento de Santa María se vive uno de los momentos más íntimos de la jornada. La Junta de Cofradías celebra su acto íntimo de oración ante el Santísimo Cristo de la O, una de las devociones más profundas de Mérida. Silencio, historia y fe se funden ante una imagen que une a hermandades y cofrades, y que cada año preside el Vía Crucis en el majestuoso marco del Anfiteatro Romano.

Así transcurre el Sábado de Pasión en Mérida: entre la inocencia de los niños, la belleza de las flores, el recogimiento de la oración y la certeza de que todo está a punto. La ciudad ya no espera… la ciudad está preparada. Mañana, las palmas alzadas anunciarán que la Semana Santa ha comenzado.